Pese a que a mediados de este escrito detectarán mi inclinación política, no obstante trataré de ser objetivo. Empezaré por decir que me impresiona la reñida disputa por el segundo lugar en las encuestas por la presidencia de Colombia. Esa pugna entre Carlos Gaviria y Horacio Serpa hace que el Presidente, en su calidad de candidato, esté más tranquilo; es más, Uribe ha tenido una campaña publicitaria tan floja frente a su reelección, que hasta algunos de sus más cercanos colaboradores le han criticado eso, sin decir sobre la crítica que ha recibido sobre el no haber asistido a ningún debate con sus contendores. En cuanto a Mokcus y los demás, pese a que el profesor me parece un buen candidato, muy probablemente no va a alcanzar ni el uno por ciento de los votos en las presidenciales. De Leyva, quien se acaba de retirar, tengo para decir que, me parece que al verse perdido decidió no continuar; cómo es posible que el apoyo logístico que le estaba ofreciendo en seguridad el Estado, él lo vio como un hostigamiento por parte del Gobierno, y que, dijo él, por eso se retiraba. No obstante, que como van las cosas Gaviria no va a ganar la elecciones, impresiona el auge que han tenido él y el Polo, y sin duda será una ganancia para las pretensiones de la izquierda en Colombia el conseguir casi dos millones de votos. En cuando al candidato Serpa, ya no será él sólo el perdedor cuando resulte ganador Uribe –es más, ya está acostumbrado-, la gran pérdida es para el Liberalismo oficialista al que le queda por reconsiderar cómo es que hay que elegir a un candidato a la presidencia de la república, si es objetivo hacerlo por consulta popular, o si deben empezar a “diseñar” candidatos con proyección, credibilidad y programa de gobierno de los cuales la gente se enamore, o si siguen lanzando como representante a un perdedor (en sus aspiraciones presidenciales, digo).
No habrá segunda vuelta, seguramente; el Presidente asumirá nuevamente la banda presidencial; el pueblo le premiará el ambiente que ha generado; algunos otros le premiarán políticas sociales o de seguridad democrática. Lo cierto es que resultará reelecto, para envidia de muchos.
Siempre que vamos a iniciar un escrito en un blog, por ejemplo, es muy difícil tomar la decisión del tema que vamos a tratar, porque nuestros lectores son muy diversos. Primero pensamos sobre qué se escribe: sobre política tal vez? A muchos les da pereza; sobre economía? Peor; sobre derecho, o sociología, matemática cuántica, microbiología? Tal vez lo que sucede es que para cada tema hay un tipo especial de lectores que se interesan por él. Insisto: pero si es para un blog, es quizás fácil escribir para muchas personas distintas? de diferentes concepciones? Y surge ahora otro interrogante: cómo se escribe. Hay que hacerlo muy profundo? Superficial? Ambiguo como para despistar al otro? Quizás lo mejor es escribir claro, concreto, de un solo tema, preferiblemente corto (a la gente no le gusta mucho leer), de un tema ameno que llame la atención de muchos. Surge entonces otro interrogante hablando de la escritura: a qué problemas nos enfrentamos al intentar escribir? La pereza, sin duda, es la madre de todos los males, y del ejercicio de la escritura no es la excepción; el tiempo, la falta de disposición, el oso que da escribir algo para muchas personas y que a algunas no les guste?, estos pueden ser muchos de los problemas a los cuales se enfrenta uno al intentar escribir. Pero qué es lo que realmente enamora en el momento en el que un lector se encarreta con un texto escrito por otra persona? La sencillez es clave; ser humilde en el momento de escribir, no ser exageradamente pretensioso con lo que se piensa y se hace (o escribe); esto es importante para cuando el lector se encuentre con el texto: no notar sobradez en la persona que escribió, verlo al mismo nivel, o por lo menos a un nivel con el cual se pueda identificar. Otro elemento importante es el no usar palabras rebuscadas; el uso de términos que llevan al lector a buscar en el diccionario, no siempre es bueno; utilice lenguaje común y sencillo. Ahora, no cabe duda que esa química que pudiera encontrarse entre una pareja normal, es también básica para que un lector se sienta identificado con el escritor; sentirse atraído por el texto es básico; incluso sentirse atraído por el título por ejemplo. La ortografía ayuda a que los buenos lectores puedan leer fácilmente, y ello de pronto cautiva; entonces hay que ser cuidadoso pero no solo con las tildes y si se escribe con B (labial) o V (labiodental); no, también hay que saber cuándo se pone una preposición o la otra, o qué es el dequeísmo par ano usarlo. No obstante, creo, lo más importante es escribir, en una hojita, en el computador, para que alguien lea o no, intentar hacer versos, o hacer la fácil: en prosa; quizás algún día resultemos publicando lo escrito en el periódico de nuestra universidad o en el del barrio, o de pronto sólo se quede en nuestro archivo personal o en un blog para que alguien lo lea. De todas maneras hagan el intento, por su propio crecimiento personal.